Salir de la ciudad por el fin de semana cambia la forma de manejar y, con ella, aparecen las dudas de siempre: ¿conviene bajar las ventanas o prender el aire?, ¿vale la pena pagar por una bencina de más octanaje?, ¿se gasta lo mismo en la carretera que en la ciudad? Para despejar algunas de estas preguntas, Copec repasó los mitos más comunes sobre el cuidado del auto y el consumo de combustible antes de tomar la ruta.
Francisco Labbé, Gerente de Ingeniería de la compañía, parte por el marco general: “en el rendimiento de un auto influyen una serie de factores, como la presión de los neumáticos, la mantención, la forma de conducir y, por supuesto, la calidad del combustible que se utiliza. Muchas veces se habla solo del octanaje, pero para el cuidado del motor también importan la formulación, los aditivos y los hábitos de manejo. Entender eso ayuda a tomar mejores decisiones antes de salir de viaje, cuidar el vehículo y hacer más eficiente el uso del combustible”.
Ventanas abajo versus aire acondicionado
Es uno de los mitos más repetidos: que abrir las ventanas en la carretera ahorra más que usar el aire acondicionado. A velocidades de autopista ocurre lo contrario. Las ventanas abiertas aumentan la resistencia aerodinámica y obligan al motor a trabajar más. En trayectos largos, lo recomendable es mantenerlas cerradas y usar el aire con moderación.
La calidad del combustible sí importa
Aquí la respuesta es afirmativa. La formulación del combustible y los aditivos que contiene influyen en el desempeño y en la salud del motor: ayudan a mantener limpio el sistema de inyección, mejoran la combustión, reducen emisiones y evitan la acumulación de residuos que con el tiempo pueden afectar la respuesta del vehículo. Por eso, además de respetar el octanaje que indica el fabricante, se sugiere optar por combustibles con aditivos de alto desempeño que cumplan estándares internacionales exigentes, como la certificación TOP TIER™+.
Más octanaje no significa más rendimiento
Cargar la bencina de mayor octanaje disponible no hace que el auto rinda más, salvo que el vehículo lo requiera. El octanaje mide la capacidad antidetonante del combustible, es decir, cuánto resiste la compresión antes de encenderse dentro del motor. Cada modelo está diseñado para funcionar de forma óptima con un octanaje específico, y ese dato aparece en el manual de usuario. Lo que realmente marca diferencia en el rendimiento y la limpieza del motor, insisten desde Copec, es la calidad del combustible y sus aditivos.
Neumáticos: no hay que esperar a verlos bajos
Otro error frecuente es revisar la presión solo cuando los neumáticos se ven desinflados. Un neumático puede tener presión baja sin que se note a simple vista, lo que eleva el consumo, acelera el desgaste y reduce la seguridad, especialmente en curvas y frenadas. Antes de un viaje largo, lo indicado es revisarla y ajustarla, se vea como se vea.
Ciudad y carretera no rinden igual
El rendimiento varía bastante según el tipo de conducción. En la ciudad, las partidas, frenadas, tacos y semáforos elevan el consumo; en la carretera, el motor trabaja de forma más estable y, por lo general, se obtienen más kilómetros por litro. Un mismo auto, con el mismo combustible, puede rendir distinto según se use en trayectos urbanos cortos, en tráfico intenso o en viajes largos a velocidad constante. A eso se suman los hábitos al volante, como acelerar bruscamente o manejar a velocidades excesivas. En conjunto, estos factores pueden explicar hasta un 30% de diferencia en el rendimiento.
La mantención previa sí se nota en el consumo
Un filtro de aire sucio, bujías gastadas o un aceite que ya cumplió su período de uso pueden hacer que el auto consuma más de lo normal y, de paso, aumentan el riesgo de quedar en pana a mitad de camino. Una revisión general antes de salir evita sorpresas y ayuda a que el vehículo rinda mejor.
Hábitos simples para una ruta más segura
La conclusión es que un buen viaje parte con medidas sencillas: revisar lo esencial antes de salir, elegir un combustible que cumpla estándares internacionales y mantener una conducción atenta durante todo el trayecto. Además de sumar seguridad, estas prácticas pueden traducirse en un ahorro relevante de combustible, sobre todo en recorridos largos.
Labbé lo resume así: “No hace falta ser experto en mecánica para viajar tranquilo. Basta con revisar el auto antes de salir, manejar de forma anticipada y elegir combustibles de máxima calidad. Son detalles simples, pero que pueden hacer la diferencia en un viaje”.
Foto: Rjcastillo / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).