Santiago, septiembre de 2026. En el marco del Día de la Electromovilidad, Copec Voltex puso sobre la mesa una pregunta que todavía escucha en los concesionarios y en la carretera: ¿vale la pena pasar a un auto eléctrico en Chile? Francisco Larrondo, gerente general de la compañía, respondió con cinco claves sobre tiempos de carga, ahorro e infraestructura.
La electromovilidad, dice el diagnóstico de la marca, ya no es un proyecto a futuro. Es una alternativa cotidiana. Aun así, entre los automovilistas siguen abiertas las dudas sobre autonomía, seguridad de la recarga y el impacto en el bolsillo frente a la bencina.
La primera clave apunta al costo. Según Larrondo, cargar un eléctrico permite un ahorro en costo de energía de hasta un 80% frente a los combustibles tradicionales. El gasto en mantención mecánica también baja cerca de un 50%, al no exigir cambios de aceite, filtros ni correas de distribución. En la red pública urbana, además, se puede cargar en Horario Valle con tarifas de energía reducidas.
La segunda desmonta el mito de la carretera vacía. Chile cuenta, según Copec Voltex, con la red de carga continua más rápida y extensa de Sudamérica: más de 2.200 kilómetros entre Copiapó y Castro. A esa cobertura interurbana se suman nodos como Antofagasta y las autopistas hacia la costa central, Santiago–Viña del Mar y Santiago–Santo Domingo, pensados para viajes interregionales sin la ansiedad de quedarse sin autonomía.
La tercera apunta al tiempo. Recargar en ruta no equivale a “esperar eternamente”. El tiempo depende de la potencia del cargador. En los más de 220 puntos de carga rápida de Copec, incluida la primera estación de servicio 100% eléctrica del país, la marca sostiene que se puede sumar autonomía en el tiempo de una pausa habitual: bajar, descansar o tomar un café.
La cuarta responde a la escasez de puntos. Desde el primer cargador instalado en 2012, Copec Voltex ha instalado y opera más de 4.000 puntos de carga a nivel nacional. A fin de año, dice, gestionará 50 electroterminales que abastecen a más de 3.200 buses del transporte público. La red se complementa con infraestructura para minería, logística y uso residencial.
La quinta cierra el miedo a la lluvia y a la falla. Los equipos cuentan con certificaciones de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y estándares internacionales de hermeticidad. Antes de suministrar energía, el cargador y el vehículo ejecutan un protocolo de comunicación digital automática (handshake) que verifica los parámetros de seguridad.
El mensaje de Voltex, en el Día de la Electromovilidad, es práctico más que simbólico: el parque eléctrico crece cuando el conductor entiende cuánto ahorra, dónde carga y cuánto demora. Con la Electroruta en operación y miles de puntos ya desplegados, la conversación se mueve del “si existe la red” al “cómo se usa mejor”.