Los neumáticos son el único punto de contacto entre tu auto y el asfalto. En Chile, además de seguridad, son requisito legal: un dibujo insuficiente o un desgaste irregular puede dejarte sin revisión técnica y, en fiscalización, con multa. Esta guía resume qué exige la ley, qué recomienda CONASET, cómo medir el desgaste y qué revisar antes de comprar o pasar por la planta.

Qué dice la Ley de Tránsito

El artículo 69 de la Ley de Tránsito exige circular con neumáticos en buen estado. No es un detalle cosmético: el inspector o Carabineros pueden sancionar si el dibujo está bajo el mínimo, si hay cortes, deformaciones o si el neumático no corresponde al vehículo. La multa asociada suele expresarse en UTM (del orden de 1 a 1,5 UTM, según el caso y la fiscalización), pero el costo real puede ser mayor: rechazo en la revisión técnica, inmovilización o un accidente por pérdida de adherencia en lluvia.

En la práctica, “buen estado” se traduce en profundidad de dibujo adecuada, sin grietas estructurales, sin bultos en el costado y con la medida homologada para el vehículo. Si dudas, prioriza cambiar antes de que el inspector lo haga por ti.

Mínimo legal, recomendación CONASET y antigüedad

El mínimo legal de profundidad de dibujo en Chile es 1,6 mm. Bajo ese umbral, el neumático no cumple y no deberías circular. CONASET, sin embargo, recomienda no esperar al límite: advierte cambiar alrededor de 3 mm de dibujo restante, porque en mojado la capacidad de evacuar agua cae mucho antes de llegar a 1,6 mm.

También importa la edad. Aunque el dibujo se vea “aceptable”, el caucho endurece con el tiempo, el sol y el ozono. La recomendación habitual es cambiar los neumáticos al menos cada 5 años, aunque no hayas recorrido el kilometraje teórico de vida útil. La fecha de fabricación está en el DOT del costado (semana y año); si el set tiene más de cinco años, evalúa el reemplazo con un especialista, sobre todo si el auto está mucho tiempo estacionado o en zonas de calor extremo.

Cómo leer el desgaste: TWI e irregularidades

Casi todos los neumáticos traen indicadores de desgaste (TWI): pequeños “puentes” de goma en el fondo de los canales. Cuando la banda de rodadura llega al mismo nivel que esos indicadores, estás en el mínimo. Una regla casera útil: inserta una moneda de $100 en el canal; si el borde del dibujo queda muy por debajo del anillo dorado o del relieve, ya estás cerca del límite y conviene medir con un profundímetro.

El desgaste no siempre es uniforme, y el patrón cuenta una historia:

  • Centro más gastado que los bordes: suele indicar sobrepresión. El auto apoya de más en el medio de la banda.
  • Bordes más gastados que el centro: típico de baja presión. El hombro trabaja de más y sube el riesgo de reventón en calor.
  • Un solo lado más gastado: apunta a alineación (convergencia/divergencia o camber) o a problemas de suspensión. Seguir rodando así “come” el set completo en pocos miles de kilómetros.
  • Parches o plumas irregulares: pueden deberse a balanceo mal hecho, amortiguadores gastados o frenadas bruscas reiteradas.

Si ves un patrón claro, no te limites a rotar neumáticos: corrige presión, alineación o suspensión; si no, el set nuevo se destruirá igual.

Presión correcta: etiqueta, frío y rueda de repuesto

La presión correcta no es la impresa en el costado del neumático (ese es el máximo de diseño). La referencia oficial está en la etiqueta del marco de la puerta del conductor (o en el manual): indica PSI o bar para eje delantero y trasero, a menudo con variante para carga completa.

Mide en frío, idealmente antes de salir o tras varias horas estacionado. Un viaje corto ya sube la temperatura y la lectura. Revisa al menos una vez al mes y antes de viajes largos. Incluye la rueda de repuesto: muchas van bajas por meses y solo se descubren en la berma. Si tu auto usa kit antipinchazos en vez de limón, verifica fecha de la botella y carga del compresor.

En verano, con el pavimento caliente, una presión baja es especialmente peligrosa. En invierno, el frío baja la lectura: no “sobreinfles” a ojo; vuelve a la etiqueta y ajusta con manómetro confiable (los de surtidor a veces mienten).

Comprar bien y no mezclar: la RT también mira esto

Al comprar, prioriza la medida exacta del vehículo (ancho, perfil, diámetro, índice de carga y velocidad). No mezcles tamaños distintos en el mismo eje ni combines estructuras muy diferentes (por ejemplo, un radial nuevo con uno muy viejo o de otro perfil) salvo indicación expresa del fabricante. En ejes motrices, lo ideal es un set pareja; mezclar dibujos o grados de desgaste puede afectar estabilidad y ABS/ESP.

Antes de la revisión técnica, pasa por un checklist rápido: profundidad sobre 1,6 mm (mejor cerca de 3 mm o más), sin cortes ni cables a la vista, sin deformaciones, tuercas apretadas, presión según etiqueta y repuesto o kit operativo. Un rechazo por neumáticos es de los más frecuentes y evita el certificado al tiro: pierdes tiempo y, si circularas igual, te expones a fiscalización.

Desconfía de ofertas sin trazabilidad, DOT ilegible o “neumáticos de liquidación” sin marca clara. Guarda la boleta y, si puedes, elija un taller que monte, equilibre y revise alineación en el mismo servicio.

Checklist práctico

  • Mira los TWI y mide con profundímetro; si estás bajo ~3 mm, planifica el cambio.
  • Compara desgaste entre centro, bordes y lados; corrige presión o alineación si hay patrón.
  • Ajusta presión según la etiqueta de la puerta, en frío; no olvides el repuesto.
  • Revisa DOT: más de 5 años, evalúa reemplazo aunque el dibujo “se vea bien”.
  • Compra la medida correcta; no mezcles tamaños ni estados muy distintos en el mismo eje.
  • Antes de la RT: dibujo legal, sin daños, equilibrado y documentación del vehículo al día.

Cambiar a tiempo no es un gasto caprichoso: es frenar mejor en lluvia, mantener la trayectoria en una curva y pasar la planta sin sorpresas. La ley pone el piso en 1,6 mm; la conducción segura en Chile, en la práctica, pide mirar antes —y actuar cuando CONASET y el sentido común ya lo están diciendo.