Sacar la licencia de conducir tiene más letra chica de lo que parece: hay varias clases con requisitos propios, exámenes con reglas precisas y un calendario de controles que, si se pasa por alto, deja al conductor en falta. A eso se suman la licencia digital y una prórroga legal que sigue generando dudas. Esta guía ordena lo esencial.
Qué clase de licencia necesitas
La Ley de Tránsito distingue tres grandes familias. Las no profesionales son las que usa la mayoría: la clase B habilita para conducir vehículos de tres o más ruedas para transporte particular de hasta nueve asientos, sin contar al conductor, o de carga de hasta 3.500 kilos de peso bruto, como automóviles, camionetas, furgones y furgonetas. La clase C, en cambio, es para motocicletas, motonetas, bicimotos y vehículos similares de dos o tres ruedas. Tener licencia B no autoriza a manejar una moto.
Las profesionales, clase A, se dividen según lo que se transporta. A-1 es para taxis; A-2 suma ambulancias y vehículos de transporte de personas de diez a diecisiete asientos; A-3 permite transporte público y privado de pasajeros y transporte remunerado de escolares, sin límite de asientos. En carga, la A-4 corresponde a vehículos simples de más de 3.500 kilos de peso bruto y la A-5 a todo tipo de camiones, simples o articulados. Quien tiene una licencia profesional también puede conducir los vehículos de la clase B.
Por último están las especiales: la D, para maquinaria como tractores, grúas o retroexcavadoras; la E, para vehículos de tracción animal, y la F, reservada a vehículos de instituciones como las Fuerzas Armadas, Carabineros y Bomberos.
Requisitos para obtenerla por primera vez
Para la clase B la edad mínima es 18 años y se exige haber egresado de enseñanza básica. La ley abre una excepción a los 17: el postulante debe aprobar un curso en una escuela de conductores y contar con la autorización expresa de sus padres o representantes legales. Esa licencia solo permite manejar con un acompañante en el asiento delantero que tenga licencia B con más de cinco años de antigüedad. Si un menor es sorprendido conduciendo solo, se le considera conductor sin licencia para todos los efectos legales. La restricción desaparece automáticamente al cumplir 18.
La clase C también pide 18 años y enseñanza básica. Las profesionales son más exigentes: edad mínima de 20 años, haber tenido licencia B durante al menos dos años, aprobar los cursos de una escuela de conductores profesionales reconocida por el Estado y rendir el examen teórico en la municipalidad. Para la A-3 y la A-5 se requiere, además, experiencia previa con otras licencias profesionales o un curso especial con simuladores.
El trámite se hace en la Dirección de Tránsito de la municipalidad. Los documentos varían según la comuna, pero suelen pedirse cédula de identidad vigente, certificado de antecedentes, hoja de vida del conductor, certificado de estudios y acreditación de domicilio, además de una declaración jurada de no consumo de drogas. Quien figure en el Registro de Pasajeros Infractores no puede obtener licencia. El costo lo fija cada municipio.
Los exámenes, uno por uno
El proceso incluye una evaluación de idoneidad moral, un examen médico que revisa la aptitud física y psíquica (el popular psicotécnico), el examen teórico y el práctico.
El teórico de clase B tiene 35 preguntas, tres de ellas con doble puntaje, lo que da un máximo de 38 puntos. Se aprueba con 33 y hay 45 minutos para responder. Las preguntas salen de un banco de más de mil y no son públicas. El único material oficial y gratuito es el Libro del Nuevo Conductor de Conaset. Quien promete vender las preguntas "reales" ofrece algo ilícito, advierte el Ministerio de Transportes.
El práctico dura al menos 25 minutos y recorre un mínimo de cinco kilómetros. Tiene una etapa de conducción libre hacia un destino acordado y otra guiada por el examinador. No se suman puntos, sino errores: se reprueba con una falta reprobatoria, con dos graves, con cinco leves y una grave, o con diez leves.
Hay dos oportunidades por examen. Si se falla la primera, la segunda debe rendirse dentro de 25 días hábiles. Si se vuelve a reprobar, la licencia se deniega y hay que esperar para comenzar de nuevo: la ley habla de 30 días, aunque algunas fichas oficiales precisan que son hábiles, y tras una segunda denegación el plazo sube a seis meses. Si el rechazo es médico, se puede pedir un nuevo examen ante el Servicio Médico Legal.
Vigencia, controles y renovación
La licencia es de duración indefinida, pero su titular debe acreditar periódicamente que sigue cumpliendo los requisitos. En las clases B, C y especiales, ese control es cada seis años; en las profesionales, cada cuatro. El control debe hacerse, a más tardar, el día del cumpleaños del titular. La ley también permite otorgar la licencia por un plazo menor en casos calificados, considerando la edad y el estado de salud de la persona.
La renovación se puede hacer en cualquier municipalidad del país, no solo en la que emitió el documento. Se presenta la licencia anterior y la cédula, y se rinden los exámenes de vista y reflejos, más el teórico en el caso de las profesionales. El trámite solo procede cuando la licencia está vencida o próxima a vencer.
Si tu licencia está vencida
Conducir sin haber hecho el control a tiempo es una infracción menos grave a la Ley de Tránsito. Antes de alarmarse, eso sí, conviene revisar la fecha: la Ley 21.806, publicada en febrero de 2026, prorrogó automáticamente hasta el 31 de diciembre de 2026 las licencias que vencieron durante 2025, y dio seis meses adicionales, desde la fecha original, a las que vencen durante 2026. La extensión no requiere timbres ni trámites, pero tampoco reemplaza la renovación: solo corre el plazo.
La licencia digital
Desde 2025, el Ministerio de Transportes implementa un nuevo formato que partió en Aysén y Tarapacá, llegó a la Región Metropolitana en septiembre de ese año y hoy se entrega en todo el país. Incluye una licencia física con código QR y una versión digital en la aplicación oficial, a la que se entra con ClaveÚnica. Ambas tienen la misma validez. La versión digital no se obtiene con solo descargar la app: se activa cuando la persona saca su licencia por primera vez o la renueva. Nadie está obligado a adelantar la renovación para tenerla.
Errores que conviene evitar
Los tropiezos se repiten. Estudiar con cuestionarios de internet en lugar del libro oficial, que se actualiza con los cambios normativos. Dejar el control para el último día, cuando conseguir hora puede tomar tiempo. Asumir que la prórroga cubre cualquier licencia antigua, cuando solo aplica a los vencimientos de 2025 y 2026. Creer que la licencia B sirve para una moto. Y olvidar que, a los 17, manejar sin el acompañante exigido equivale a no tener licencia.
Al final, la licencia es más que una tarjeta en la billetera o un QR en el teléfono: es la constancia de que una persona está apta para conducir. Mantenerla al día es la forma más simple de no tener que dar explicaciones en un control.